VENEZUELA (Pulso) — El diputado a la Asamblea Nacional Jorge Arreaza lo confirmó este domingo en Venevisión: los presos políticos no figuraron en la mesa de diálogo entre la AN 2015 y el Parlamento actual.
«Este tema no se planteó en la mesa de diálogo, no se planteó en ningún momento el tema de los detenidos, de las personas privadas de libertad. Yo no lo escuché. No está en agenda», declaró según la fuente.
Arreaza añadió que tampoco fue planteado «por la otra delegación» y que desconoce si el asunto se incorporará en una próxima etapa.
El funcionario chavista argumentó que no se puede «darle libertad a alguien para que salga a volver a atentar contra el Estado». Señaló que hay casos donde, según él, se violaron varios artículos de la Constitución.
Sobre la Ley de Amnistía, Arreaza indicó que ha atendido a 15.037 personas. De ellas, 8.743 recibieron respuesta positiva. Según el documento, 314 estaban privadas de libertad y otras 1.429 enfrentaban procesos judiciales extensos.
El anuncio de medidas alternativas a la privación de libertad para 131 personas llegó días antes. Organizaciones de derechos humanos exigieron transparencia sobre esas excarcelaciones, según la fuente.
Arreaza también confirmó que la reestructuración del Poder Electoral está en agenda de la mesa, aunque aún no se ha abordado.
Esto es lo que se sabe.
El régimen de Maduro lleva años usando a los presos políticos como moneda de cambio. Que Arreaza admita abiertamente su ausencia en la agenda revela la naturaleza del diálogo: un ejercicio de legitimación sin concesiones reales. Para las familias de los detenidos y para las organizaciones de derechos humanos que exigen transparencia, la confesión del propio funcionario chavista vale más que cualquier comunicado oficial. El aparato estatal negocia plazos electorales; la libertad de las personas queda, una vez más, fuera del cuarto.



