COLOMBIA (Pulso) — Un tercer militar colombiano murió este sábado a causa de las heridas sufridas en el ataque con drones explosivos contra el batallón de Ocaña, informó el Ministerio de Defensa.
El atentado ocurrió el viernes por la noche. Lo ejecutó el Frente Camilo Torres Restrepo del ELN. El blanco fue la unidad militar de El Trapiche, en Norte de Santander, frontera con Venezuela.
El Ministerio identificó a las víctimas: el capitán Marco David Pirajón Montezuma y los soldados Jhon Carlos Marrugo Manjarrez y Joel Alberto Jiménez Jaramillo.
Cinco militares más quedaron heridos. Un helicóptero sufrió daños por esquirlas. De forma simultánea, el ELN atacó la estación de Policía de Guamalito, en El Carmen.
En la zona operan el ELN y el frente 33 de disidencias de las FARC. Ambos grupos disputan el territorio del Catatumbo.
El presidente Abelardo de la Espriella condenó el ataque la noche del viernes. Anunció una nueva estrategia junto a la cúpula militar y policial. El objetivo, dijo, es «golpear sus estructuras, sus cabecillas, sus finanzas y las economías ilícitas».
La Defensoría del Pueblo respaldó la decisión. Pero pidió un abordaje integral. La defensora Iris Marín señaló que la fuerza «es necesaria, pero insuficiente».
En desarrollo.
El anuncio de De la Espriella marca una línea clara: el Estado, no las guerrillas, decide sobre el territorio y las economías ilícitas del Catatumbo. Golpear las finanzas del ELN implica atacar directamente el negocio que sostiene a estos grupos armados.
La insistencia de la Defensoría en un enfoque «multisectorial» corre el riesgo de diluir la respuesta ante un enemigo que ataca con drones cargados de explosivos contra el Ejército. La disuasión con autoridad legítima del Estado, y no la negociación permanente, es lo que exige el momento.



