Confirmado: una columna de opinión en La Prensa describe a Panamá bajo una «crisis permanente».
El texto afirma que la corrupción se volvió «un método de administración pública». Señala clientelismo en la Asamblea Nacional. También menciona megaproyectos sobrevalorados y opacidad en el manejo de recursos.
Según el análisis, el Órgano Judicial y el Ministerio Público carecen de independencia. Los describe como lentos y dóciles ante el poder político de turno.
La Asamblea Nacional funciona como «centro de distribución de cuotas de poder», dice el texto. La compara con una caja de registro de los proyectos del Ejecutivo.
El sistema electoral también es cuestionado. No existe segunda vuelta. Los funcionarios, incluido el presidente, se eligen por mayoría simple. Esto genera, según la columna, «un déficit de legitimidad de origen».
La desconfianza hacia partidos y sindicatos explica el auge de Vamos, Otro Camino y los independientes, indica el análisis.
El costo de vida, el desempleo y el deterioro de servicios públicos alimentan la frustración ciudadana, según el texto.
La educación pública también queda señalada. Infraestructura deficiente, currículo obsoleto y gestión gremial enquistada, describe la columna. Esto frena la transición hacia una economía de mayor valor agregado.
El modelo transitista —Canal, zonas francas, servicios financieros— muestra «síntomas de agotamiento», según el análisis. Genera pocos empleos formales y margina al interior del país.
La columna propone cuatro pilares: seguridad alimentaria, agroindustria, política industrial tecnificada y diversificación exportadora.
Este diagnóstico confirma lo que el mercado viene señalando: sin independencia judicial ni reglas electorales sólidas, la inversión de largo plazo enfrenta riesgos. La estabilidad jurídica, no más burocracia estatal, es la condición para crecer más allá de la renta del Canal.
Los pilares propuestos —agroindustria privada, exportación diversificada— apuntan en la dirección correcta: menos dependencia de megaproyectos diseñados desde el Estado, más espacio para la iniciativa privada.



