MEXICO (Pulso) — Clara Brugada encabezó este martes la inauguración de la Utopía México-Tenochtitlan «Estación Creativa», ubicada en la estación del Metro Colegio Militar. La acompañaron el alcalde de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe, y secretarios del gobierno capitalino.
Brugada invitó a las juventudes a «farmear aura sin necesidad de una pantalla». La frase, tomada del argot gamer, resume el mensaje central del acto: pasar de consumir tecnología a crearla.
El recinto ofrece salas inmersivas, simuladores deportivos, un Laberinto de los Espejos y áreas de juegos de mesa. Cuenta además con un taller textil para confección y trueque de prendas.
Un piso completo se destina a la creación tecnológica. Incluye aulas de baile digital, espacios para cómics, manga y videojuegos, y laboratorios de robótica y realidad virtual.
«Que no solo se juegue en un videojuego, sino que se aprenda a diseñar el videojuego», dijo Brugada según la fuente. «Que construyan robots y descubran que la tecnología también puede ser un lenguaje para expresar su creatividad», añadió.
El objetivo declarado: que los jóvenes programen lo que ocurre en las pantallas, no solo lo consuman.
Lectura editorial. El gobierno de Brugada suma infraestructura recreativa mientras, según la Fundación citada en la misma fuente, la Ciudad de México pierde hasta mil 600 millones de pesos al año por falta de cobro de derechos. La pregunta que el contribuyente capitalino tiene derecho a hacerse es directa: ¿cuánto cuesta operar este nuevo espacio y quién lo financia?
El discurso de «crear, no solo consumir» es loable. Pero el aparato estatal que lo sostiene opera con recursos públicos cuya gestión sigue bajo cuestionamiento. La libre empresa y la iniciativa privada generan ecosistemas tecnológicos sin necesidad de inauguraciones oficiales. El mérito del recinto se medirá en uso real, no en fotos de apertura.



