VENEZUELA (Pulso) — Confirmado. El chavismo y un sector de la oposición venezolana prevén reanudar a mediados de septiembre las negociaciones hacia una transición política. Es la continuación de una primera ronda iniciada en agosto.
Esa etapa produjo acuerdos concretos. Uno de ellos: modificar el mecanismo de selección de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ). La Asamblea Nacional, controlada por el chavismo, ya aprobó en primera discusión la reforma.
La oposición respalda el proceso. Pero reclama garantías de independencia judicial, sin subordinación partidaria.
Durante las primeras semanas del diálogo fueron liberados decenas de presos políticos. El Foro Penal confirmó la excarcelación de 72 personas consideradas presos políticos.
Estados Unidos respalda el proceso. Washington lo calificó como oportunidad para ampliar libertades políticas y estabilizar el país.
Quedan temas pendientes para la próxima ronda: renovación de instituciones electorales, condiciones para futuras elecciones y nuevas garantías de libertad política.
Organizaciones de la sociedad civil venezolana reclamaron que las conversaciones produzcan resultados concretos. Piden acelerar la renovación del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del TSJ. Consideran esa transformación institucional indispensable para que avance cualquier transición democrática.
Esto es lo que se sabe: el desafío ahora es convertir acuerdos parciales en cambios institucionales verificables.
El chavismo mantiene el control de las instituciones clave mientras negocia. La experiencia venezolana demuestra que sin Justicia independiente ni árbitro electoral confiable, ningún diálogo garantiza elecciones libres. El respaldo de Washington marca una línea: la salida política solo tendrá valor si se traduce en libertades verificables, no en gestos sin control institucional real.



