CHILE (Pulso) — Santiago confirmó el cierre de la segunda ronda de negociaciones arancelarias con Estados Unidos. No hubo cambios en la tasa de 12,5% que afecta al 40,3% de las exportaciones chilenas a ese mercado.
Las reuniones se extendieron el lunes 24 y martes 25 en Cancillería. El gobierno presentó producto por producto los argumentos para obtener exenciones. Jeffrey Goettman, número 2 de la Oficina del Representante de Comercio de EE.UU. (USTR), escuchó y formuló preguntas de contexto.
Actualmente, el 53,6% de los productos exportados a EE.UU. —envíos por US$10.707 millones— tiene arancel cero. Incluye cobre, plata, yodo, naranjas frescas y kiwis frescos. El 40,3% restante enfrenta la sobretasa: salmón, uvas frescas, vino, frutas congeladas, arándanos frescos y harina de pescado.
Goettman regresó a su país con la tarea de evaluar si los argumentos chilenos justifican rebajar la tasa o definir qué productos quedarían exentos. Según el gobierno, en ese momento se decidirá si se aceptan las condiciones o se continúa negociando. No hay nuevos viajes previstos; las tratativas seguirán por vía telemática.
Según la fuente, el 23 de julio de 2026 el presidente Donald Trump firmó un Memorándum Presidencial que impuso los nuevos aranceles, citando la falta de mecanismos para impedir bienes producidos con trabajo forzoso. Chile quedó en una lista de 54 naciones sancionadas.
El sector salmonero es el más expuesto. Loreto Seguel, presidenta ejecutiva del Consejo del Salmón, señaló según la fuente que «el arancel no aparece como una medida que proteja de manera directa a un productor estadounidense comparable». Patricio Melero, presidente de Salmón Chile, añadió que «Estados Unidos no necesita defenderse de la importación de salmón chileno, porque ellos no producen salmón».
Durante el primer semestre de 2026, EE.UU. representó el 16,4% de las exportaciones chilenas, frente al 35,3% de China.
Pulso Global observa: cada semana sin resolución es costo directo para exportadores y, en última instancia, para el empleo en sectores como acuicultura y agricultura. La libre empresa chilena negocia con el aparato arancelario de Washington sin garantía de resultado. El reloj corre.



