ECUADOR (Pulso) — Manta, Ecuador. Confirmado. Dos buques de guerra estadounidenses llegaron al puerto de Manta el 24 de agosto.
El USS San Antonio (LPD-17) y el USS Gridley (DDG-101) completaron el trayecto desde el Pacífico oriental. Tres días antes habían entrenado juntos una operación de interdicción marítima.
El ejercicio fue realizado por integrantes de la Littoral Combat Force-24 y marinos del USS San Antonio junto al USS Gridley. Las maniobras incluyeron movimientos de personal entre ambas embarcaciones.
El USS San Antonio atravesó el Canal de Panamá el 1 de agosto. A bordo viajaban integrantes de la 24th Marine Expeditionary Unit. El USS Gridley cruzó el canal ocho días después. El general de Marines Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, estuvo a bordo del destructor durante ese tránsito.
El ministro ecuatoriano de Defensa, Loffredo, había anticipado la visita. Anunció que dos embarcaciones estadounidenses y tres helicópteros Black Hawk participarían en acciones de cooperación para reforzar la interdicción marítima del país.
Ecuador es uno de los principales puntos de salida de cocaína producida en Sudamérica. Organizaciones criminales utilizan puertos, lanchas rápidas y embarcaciones pesqueras para mover cargamentos desde la costa ecuatoriana.
Manta tiene infraestructura portuaria clave sobre el Pacífico. Entre 1999 y 2009 funcionó allí un puesto avanzado estadounidense de vigilancia antidrogas. La presencia actual de los buques no supone el restablecimiento de esa instalación, según la fuente.
La información de la Armada estadounidense señala que las fuerzas desplegadas en el Pacífico oriental buscan interrumpir el tráfico ilícito de drogas y mantener presencia regional.
Pulso Global observa: la llegada de un destructor clase Arleigh Burke y un buque anfibio de 208 metros no es visita de cortesía. Es músculo operativo real puesto al servicio de rutas donde el crimen organizado mueve toneladas de cocaína. Que Ecuador abra Manta a ese despliegue habla de una apuesta concreta por el orden y la soberanía marítima. El contribuyente ecuatoriano y el regional tienen mucho que ganar si esa cooperación produce resultados medibles en decomisos.



