COLOMBIA (Pulso) — Un ataque con al menos 20 drones cargados con explosivos golpeó una guarnición militar en el este de Colombia este viernes. El saldo: dos soldados muertos y cinco heridos.
El hecho ocurrió en la región del Catatumbo. Una fuente del Ejército confirmó el uso de los drones explosivos.
El presidente Abelardo de la Espriella responsabilizó al Ejército de Liberación Nacional (ELN). «Al ELN le digo con absoluta claridad: por cada policía o soldado que asesinen, haré caer sobre ustedes todo el peso y toda la fuerza legítima del Estado», escribió en X.
El alcalde de Ocaña, localidad atacada, decretó un toque de queda nocturno. Videos en redes muestran estudiantes tendidos en el suelo dentro de aulas, con explosiones de fondo.
De la Espriella cumple casi un mes en el cargo. En ese lapso ha intensificado bombardeos y operativos terrestres contra grupos ilegales. También ha aparecido en ruedas de prensa junto a cadáveres cubiertos con mantas, mostrando resultados de esas operaciones.
El mandatario cuenta con respaldo de Donald Trump contra el narcotráfico. Colombia ingresó en agosto al Escudo de las Américas, alianza antinarco liderada por Washington. La próxima semana, De la Espriella recibirá en Barranquilla al secretario de Estado Marco Rubio.
Lectura editorial
El ataque confirma la amenaza que persiste en el Catatumbo pese a la ofensiva militar. La respuesta de De la Espriella —mano dura, sin ambigüedades— contrasta con años de negociación fallida con estas estructuras armadas.
La alianza con Washington, sellada con el Escudo de las Américas y la visita de Rubio, refuerza esa línea. Para el Estado de derecho y la propiedad rural del oriente colombiano, la pregunta de fondo sigue siendo si la fuerza legítima logrará, esta vez, contener a un grupo que ya opera con tecnología de guerra.



