MEXICO (Pulso) — Un grupo de ocho economistas convocados por la presidenta Sheinbaum presentó propuestas en el «Foro para el crecimiento sostenible y equitativo». El evento se organizó en seis mesas. El economista Casillas participó en la mesa de inversión.
Cuatro propuestas fueron presentadas esta semana. La quinta se detallará la próxima.
Propuesta 1: Estabilidad normativa y propiedad privada. El gobierno federal debería comprometerse públicamente a no impulsar reformas que alteren derechos de propiedad, el marco fiscal básico o las condiciones de inversión de largo plazo. Según el documento, reformas imprevistas —como la reforma judicial— elevan la prima de riesgo aunque no afecten directamente a una empresa. Esa prima se paga con proyectos pospuestos, inversiones de menor escala o capital que exige mayor rendimiento.
Propuesta 2: Recuperar al inversionista extranjero en deuda pública. La participación de fondos externos en MBonos cayó de más de 60% hace una década a alrededor de 30% hoy, según Casillas. Una estrategia activa de acercamiento con inversionistas globales podría revertir esa tendencia. El objetivo: reducir el costo financiero del gobierno y liberar el ahorro interno —incluido el de las Afores— hacia infraestructura, energía y vivienda.
Propuesta 3: Pausa regulatoria y fiscal sobre la empresa formal. La acumulación de contribuciones patronales, aumentos salariales acelerados, nuevas obligaciones laborales y fiscalización agresiva estrecha los márgenes operativos. La propuesta plantea una revisión integral de trámites y costos no salariales. El crecimiento de la recaudación debería descansar en una economía más grande y formal, no en mayor presión sobre contribuyentes cumplidos.
Propuesta 4: Secretaría de Infraestructura. Crear una secretaría con capacidad técnica, respaldo político y mandato específico para estructurar y destrabar proyectos estratégicos. No sustituiría a Hacienda, sino que liberaría una carga que hoy rebasa sus responsabilidades tradicionales.
Pulso Global observa que las cuatro propuestas apuntan en la misma dirección: el problema de inversión en México no es de recursos, sino de señales. Reglas predecibles, carga fiscal razonable y un Estado que no sorprende al inversionista son condiciones mínimas de libre empresa. Que estas propuestas deban presentarse en un foro convocado por el propio gobierno revela cuánto terreno se perdió bajo el actual oficialismo.



