VENEZUELA (Pulso) — El exministro chavista de Petróleo y expresidente de Pdvsa, Manuel Quevedo, reaccionó este viernes al acuerdo entre el régimen de Delcy Rodríguez y Estados Unidos. El pacto amplía la participación estadounidense en la industria petrolera venezolana.
Quevedo calificó el entendimiento como un «Remate Americano». En X escribió: «Salí y tomaron PDVSA. Unos terminaron presos; otros, huyendo y, al final, tanta infamia para un triste ‘Remate Americano’. Nunca olvidaré tanta ignominia».
El exfuncionario, que dirigió la estatal entre 2017 y 2020, denunció haber sido abandonado por antiguos aliados políticos. «Me abandonaron y maltrataron; otros se hicieron los locos mientras avanzaba la horda. Honré la virtud», afirmó.
El mensaje llega después de que el régimen celebrara el pacto con Washington como «histórico». Quevedo lo presentó como el desenlace de un proceso que, según su relato, comenzó con la destrucción de Pdvsa.
«No recuerdo destrucción semejante de instalaciones en Pdvsa. Fue bestial», sostuvo. También negó haber servido a intereses extranjeros: «No me entregué a intereses extranjeros; enfrenté la traición interna y defendí a Venezuela».
Cerró con una frase sobre el rumbo del país: «Siento pena ajena y me duele el futuro del país. Soy bolivariano; no vengo de 1813, aunque quisiera».
La disputa interna expone algo más que rencillas de poder. Dos décadas de control estatal sobre Pdvsa terminan, según el propio relato chavista, en manos de capital extranjero. El resultado ilustra el costo de dos décadas de estatismo: una petrolera que alguna vez fue la mayor de la región hoy necesita del capital que el propio régimen combatió.
El pleito entre chavistas también revela grietas en un aparato acostumbrado a la disciplina de partido. Cuando el control estatal fracasa, el mercado —o quien lo represente— termina llenando el vacío.



