BRASIL (Pulso) — El presidente Lula respaldó este lunes, vía X, la eliminación del régimen 6x1 en Brasil. La medida fija un límite de 40 horas semanales sin reducción salarial.
La enmienda constitucional ya pasó la Cámara de Diputados a finales de mayo. Permaneció paralizada meses en el Senado. Se desbloqueó tras el diálogo entre Lula y el presidente de la Cámara alta, Alcolumbre.
Alcolumbre envió el texto a la Comisión de Constitución y Justicia. El senador Aziz, aliado oficialista, fue designado relator. Aziz anticipó que presentará su informe el jueves 27 de agosto.
Este miércoles, Lula se reunirá con Alcolumbre y con el presidente de la Cámara de Diputados, Motta. Según O Globo, el objetivo es coordinar iniciativas con impacto electoral.
El plazo es estrecho: solo del 31 de agosto al 4 de septiembre. Después, el Congreso retoma la actividad proselitista. La primera vuelta presidencial es el 4 de octubre.
Junto a la jornada laboral, Lula impulsa otras medidas. En el Senado: cambios en seguridad pública y marco jurídico para minerales críticos. En Diputados: eliminación del impuesto del 20% sobre importaciones de hasta US$50 y uso de excedentes petroleros para contener precios de gasolina y diésel.
«El pueblo trabajador merece más tiempo para el ocio, para cuidar de la salud y para acompañar el crecimiento de los hijos. Es tiempo para la familia», escribió Lula en X.
Pulso Global observa el cuadro completo. Lula empaqueta una agenda laboral, fiscal y energética en una sola semana legislativa, con el calendario electoral como palanca. El costo real de reducir la jornada sin tocar salarios recaerá sobre las empresas y, en última instancia, sobre el empleo formal. La libre empresa brasileña enfrenta una regulación más cara justo cuando el ciclo electoral exige gestos, no cuentas.



