ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Dos ciudadanos marroquíes de 27 y 28 años fueron demorados en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. Protagonizaron disturbios en una terminal de ómnibus. Según las denuncias, intentaron agredir a trabajadores municipales.
Migraciones verificó que ninguno registraba ingreso legal al territorio argentino. Entre sus documentos aparecieron constancias de residencia precaria en Brasil. Las autoridades detectaron además una alerta migratoria previa en Santo Tomé, Corrientes. Ambos fueron expulsados hacia Brasil con prohibición de reingreso por cinco años.
El antecedente no es aislado. El programa Bom Dia Santa Catarina, de la cadena Globo, informó que 50 ciudadanos marroquíes fueron atendidos por servicios de asistencia en Florianópolis durante los últimos tres meses. En febrero, la Cámara de Diputados de Brasil tramitó un pedido formal de información al Ministerio de Relaciones Exteriores sobre ese flujo migratorio: rutas, perfiles y ciudades de destino.
La hipótesis central es el desplazamiento secundario. Si el flujo hacia el sur brasileño crece, Misiones y Corrientes aparecen como puntos especialmente sensibles. El impacto inmediato sería la necesidad de reforzar controles, verificar documentación emitida en Brasil y detectar ingresos por pasos no habilitados.
La reforma migratoria impulsada por el Gobierno de Milei establece que quienes ingresen eludiendo controles pueden ser expulsados. Una expulsión no vinculada a delitos implica, como regla general, prohibición de reingreso de al menos cinco años.
Por ahora, según la fuente, no existen datos que permitan hablar de una «ola marroquí» en Argentina.
Lectura de la casa. El caso de Entre Ríos demuestra que un marco legal estricto y su aplicación efectiva son la primera línea de defensa. El régimen migratorio reformado por el Gobierno argentino funcionó: ingreso irregular detectado, expulsión ejecutada, prohibición impuesta. El contraste con la política de fronteras brasileña —señalada como permisiva por la fuente— es elocuente. Libre mercado no significa fronteras abiertas; significa reglas claras y cumplidas. La vigilancia en Misiones y Corrientes no es xenofobia: es soberanía.



