PANAMÁ (Pulso) — La ciudad de Panamá acogió el XXX Congreso Centroamericano y del Caribe de Gastroenterología. Expertos de América Latina, Europa y Estados Unidos analizaron el avance de la enfermedad.
En 2022, la incidencia regional alcanzó 16,9 casos por cada 100.000 habitantes. La mortalidad fue de 8,2 muertes por cada 100.000. Ese mismo año, las Américas registraron más de 4,2 millones de nuevos diagnósticos de cáncer en total. Las muertes sumaron 1,4 millones. El 45% ocurrió en personas menores de 69 años.
La fuente señala que América del Norte reporta tasas de incidencia más altas. Sin embargo, la mortalidad en esa región resulta casi idéntica a la de América Latina, lo que apunta a brechas en acceso al diagnóstico temprano y tratamiento en los países latinoamericanos.
Fernando Boyd Galindo, ministro de Salud de Panamá, inauguró el congreso. «El cáncer colorrectal es uno de los de mayor impacto en nuestra población y uno de los primeros en mortalidad», afirmó según la fuente. Boyd Galindo defendió la prevención y la detección precoz como herramientas clave.
Las proyecciones estiman que para 2045 los casos podrían aumentar a 6,7 millones en las Américas. Los especialistas advirtieron que un tercio de los casos pueden prevenirse. Factores de riesgo: tabaco, alcohol, inactividad física y dieta poco saludable.
El congreso abordó también inteligencia artificial aplicada al diagnóstico, nutrición, microbiota intestinal y salud digestiva infantil. La Asociación Panameña de Gastroenterología y Endoscopía Digestiva (Apged), con más de 65 miembros activos, impulsó los encuentros nacionales paralelos.
Los participantes pidieron ampliar programas de tamizaje y garantizar acceso equitativo al diagnóstico y tratamiento, tanto entre países como dentro de ellos.
Desde Pulso Global: la brecha no es de ciencia sino de sistemas de salud. Donde el aparato estatal falla en cobertura y detección temprana, la mortalidad se equipara a la de regiones con mayor incidencia. El congreso en Panamá pone sobre la mesa una verdad incómoda: más burocracia sanitaria no es la respuesta; acceso real, tecnología y prevención individual sí lo son.



