ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. En Magdalena, provincia de Buenos Aires, los propios productores administran ahora el 80% de los fondos recaudados por la tasa de red general vial.
El sistema opera a través de la Comisión Administradora de Servicios Rurales (CASER). Arrancó el 2 de febrero pasado.
En menos de un mes y medio, según sus integrantes, se repasaron los accesos a todos los establecimientos educativos rurales del distrito. «En menos de un mes y medio le garantizamos a las maestras y a los alumnos poder llegar a las aulas», afirmó Seambelar, secretario de la Sociedad Rural de Magdalena.
El punto de partida fue crítico. De las cinco motoniveladoras municipales asignadas a caminos rurales, solo una funcionaba al inicio. Hoy operan las cinco. Un vecino distribuyó gasoil con su propio vehículo hasta que la comisión pudo comprar una camioneta.
Antes del sistema, se hablaba de una red de 1.350 kilómetros. Un relevamiento de la UTN determinó que eran entre 900 y 920 kilómetros. Ese dato fue, según Seambelar, «la piedra fundamental».
El dinero no sale de las cuentas municipales sin control. La comisión se reúne una vez por mes, decide el gasto y queda sujeta a auditorías del Tribunal de Cuentas bonaerense.
Vecinos comenzaron además a aportar fondos por encima de la tasa. Según Vergara, tesorero de la CASER, eso financió entre 200 y 400 camiones de material extra. «Viendo que esto apuntaba bien, pusieron dinero por sobre la tasa vial», explicó.
Pulso Global lo subraya: este caso ilustra un principio elemental. Cuando el contribuyente controla directamente el destino de su dinero, los resultados aparecen. Décadas de reclamos sin respuesta cedieron ante seis meses de gestión con rendición de cuentas real.
El modelo —tomado como referencia de General Madariaga— evitó crear burocracia nueva. «El contribuyente no tiene que absorber un gerente, un contador y un abogado», dijo Seambelar. Esa decisión es tan relevante como los caminos arreglados.



