COLOMBIA (Pulso) — Marco Rubio viajará a Colombia, Ecuador y Perú del 8 al 10 de septiembre. Así lo confirmó el Departamento de Estado en un comunicado oficial.
En Bogotá se reunirá con el nuevo gobierno de Abelardo De La Espriella. En Quito, con el presidente Daniel Noboa. En Lima, con el nuevo gobierno de Keiko Fujimori.
El contraste es directo. Durante los cuatro años de Gustavo Petro, Rubio nunca visitó Colombia. Trump llegó a llamar narcotraficante a Petro. El Tesoro estadounidense lo incluyó en la lista Clinton.
De La Espriella había prometido, antes de asumir, estrechar lazos con Washington. Incluso propuso sumar a Colombia al Escudo de las Américas, la alianza antidrogas liderada por Trump.
La agenda de Rubio incluye tres puntos, según el comunicado: apoyo estadounidense tras el terremoto, cooperación contra el narcoterrorismo y beneficios comerciales de estrechar relaciones.
El viaje ocurre mientras Washington confirma planes de operar «en tierra» contra el narcotráfico en la región, según anunció el jefe del Pentágono, Pete Hegseth, desde Panamá. Esa coalición reúne a 19 países, entre ellos Argentina, Colombia, Ecuador y Perú.
Colombia ya autorizó a Estados Unidos operaciones militares conjuntas contra el narcotráfico. De La Espriella ha intensificado capturas y ataques contra grupos armados, con apoyo de inteligencia estadounidense, según el propio mandatario.
La visita confirma la directriz de Trump: reconstruir la alianza estratégica en la región tras años de deterioro. El aislamiento de Petro frente a Washington queda atrás.
Para Bogotá, el mensaje es de oportunidad. Cooperación en seguridad, apertura comercial y respaldo institucional llegan justo cuando el nuevo gobierno busca capital y orden tras el terremoto. La pregunta que queda abierta es cuánto se traducirá esa cercanía diplomática en inversión concreta.



