CUBA (Pulso) — Estados Unidos elevó la presión sobre el régimen cubano. El gobierno de Donald Trump anunció este jueves nuevas sanciones contra Fidel Ernesto Castro Calis, nieto de Raúl Castro. También sancionó a cinco entidades vinculadas al aparato económico del Estado cubano.
Entre los alcanzados figura el Banco Exterior de Cuba. Se suman compañías de minería, petróleo y energía. El objetivo: restringir el acceso al sistema financiero internacional. También busca dificultar operaciones que generen recursos para las autoridades cubanas.
Castro Calis tiene 31 años. Pertenece a una familia que controla el poder en la isla desde hace más de seis décadas. Washington busca dejar claro que las consecuencias no se limitan a funcionarios con cargos formales.
Según la administración Trump, el régimen usa estructuras empresariales y financieras para sostener a su élite política y su aparato de seguridad. Las sanciones apuntan directamente a esos mecanismos.
La medida llega en un momento crítico para la economía cubana. La isla enfrenta problemas energéticos, falta de combustible y deterioro de servicios básicos. Washington sostiene que esa crisis confirma el fracaso de décadas de planificación centralizada.
En desarrollo. Con esta ronda de sanciones, Estados Unidos descarta cualquier distensión con La Habana. La estrategia apunta a subir el costo económico para quienes sostienen el sistema de poder cubano.
El mensaje de fondo es simple: el control estatal de la economía, sostenido por generaciones en una misma familia, produce escasez y dependencia del aparato de seguridad. Cada sanción busca cortar el oxígeno financiero de ese modelo, mientras la propiedad privada y la libre empresa siguen ausentes de la isla.


