CHINA (Pulso) — El Tribunal Superior de Hong Kong declaró culpables este viernes a dos activistas prodemocráticos. El cargo: «incitación a la subversión». La herramienta: la Ley de Seguridad Nacional impuesta por Beijing en 2020.
Los condenados son Lee Cheuk-yan, de 69 años, y Chow Hang-tung, de 41. Ambos dirigieron la Alianza de Hong Kong en Apoyo de los Movimientos Democráticos Patrióticos de China. Esa organización organizó durante décadas las vigilias del 4 de junio en memoria de las víctimas de Tiananmén de 1989.
El tribunal consideró determinante el lema repetido por la Alianza: «poner fin a la dictadura de partido único». Los jueces interpretaron que esa consigna buscaba generar oposición al Partido Comunista Chino y socavar la Constitución china.
Ambos permanecen detenidos desde 2021. La sentencia definitiva se fijará en audiencia posterior. Un tercer dirigente, Albert Ho, ya se había declarado culpable con anterioridad.
La Alianza fue disuelta en 2021 bajo presión de las autoridades. Las vigilias del 4 de junio —que reunían a miles de personas— fueron prohibidas y dejaron de celebrarse públicamente.
Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea cuestionaron el uso de la legislación de seguridad nacional contra los activistas, según recoge la fuente.
La Ley de Seguridad Nacional fue aprobada tras las grandes protestas prodemocráticas de 2019. Contempla delitos de secesión, subversión, terrorismo y colaboración con fuerzas extranjeras.
Pulso Global observa: Beijing no persigue delitos; persigue ideas. El lema «poner fin a la dictadura de partido único» es exactamente eso: una idea. Condenarlo es admitir que el régimen no tolera ni la palabra. Hong Kong fue durante décadas prueba de que libertad política y prosperidad coexisten. Ese experimento termina hoy con una sentencia. El coste no lo pagan solo Lee y Chow; lo paga cualquier sociedad que crea que puede negociar su autonomía con un partido-Estado.



