TAIWÁN (Pulso) — Kinmen, Taiwán. Lai Ching-te presidió este domingo los actos por el 68.º aniversario de la batalla de 1958. La ceremonia fue en la isla de Kinmen, a pocos kilómetros de la costa china.
Lai depositó una ofrenda floral y rindió homenaje a veteranos. Luego fijó posición: «La paz se garantiza con fuerza». Pidió unidad nacional y rechazó cualquier concesión territorial.
La fecha recuerda la Segunda Crisis del Estrecho de Taiwán. En 1958, fuerzas de la República Popular China bombardearon Kinmen y Matsu más de un mes. Los combates incluyeron operaciones navales y aéreas. Ningún bando obtuvo victoria decisiva. Taiwán contó entonces con respaldo militar de Estados Unidos.
Lai señaló que Xi Jinping mantiene desde hace décadas ambiciones de expansión. Mencionó especialmente las patrullas de la Guardia Costera china alrededor de Kinmen, más frecuentes desde 2024. Taipei las considera presión sobre sus aguas controladas.
En materia presupuestaria, el mandatario defendió el incremento en defensa. Según el documento, el presupuesto militar de 2027 superaría por primera vez 1 billón de dólares taiwaneses, equivalente a unos US$30.000 millones. Lai pidió amplio respaldo político para aprobarlo.
Confirmado. Kinmen sigue siendo el punto más sensible entre Taipei y Beijing. En algunos sectores, la isla está a menos de dos kilómetros del territorio continental chino.
Lectura de la casa. Taiwán aplica aquí el principio que el progresismo institucional suele ignorar: la disuasión real exige inversión real. Un presupuesto de defensa histórico no es gasto; es el precio de la soberanía frente a un régimen que no oculta sus ambiciones. La apuesta de Lai —más capacidad militar, menos concesiones— es exactamente el contrapeso que las democracias de mercado necesitan sostener ante Beijing. El respaldo de Washington en 1958 fue decisivo; la pregunta hoy es si ese respaldo se mantendrá con la misma firmeza.



