PERU (Pulso) — Karla Ortiz anunció su retiro de la Selección Peruana de Vóley. Lo hizo a través de sus redes sociales, el 27 de agosto de 2026.
«Jamás imaginé que llegaría el día de despedirme de esta hermosa camiseta», escribió la jugadora. Agregó que cierra «una etapa maravillosa» para abrir «nuevos proyectos».
Ortiz tiene 34 años. Se despide tras más de dos décadas con la selección nacional. Era la última jugadora en actividad de la generación que disputó el Mundial de Japón 2010.
En su mensaje agradeció a entrenadores, compañeras y amigas. Cerró con un llamado: «¡Arriba Perú y vamos por ese mundial!».
Ortiz no deja las canchas. Continuará su carrera a nivel de clubes. Renovó contrato con Universitario de Deportes para la Liga Nacional de Vóley. El objetivo declarado: pelear por el título nacional.
En desarrollo. Se espera reacción de la Federación Peruana de Vóley y de excompañeras de selección.
---
El caso de Ortiz confirma una lógica que trasciende la cancha: el mérito individual, construido durante veinte años, no se agota con la camiseta nacional. El mercado deportivo —clubes privados que compiten por talento— le ofrece continuidad donde el ciclo estatal se cierra.
Universitario de Deportes apostó por su experiencia con una renovación contractual. Es la prueba de que el talento probado sigue teniendo valor fuera de la estructura federativa, sin depender de subsidios ni de decisiones burocráticas. La disciplina y la trayectoria, no el aparato estatal, definen quién sigue compitiendo.



