GUATEMALA (Pulso) — Estados Unidos evalúa en Guatemala los programas de cooperación contra el crimen organizado. La revisión está a cargo de Rob S. Allison, subsecretario adjunto de la Oficina de Asuntos Internacionales de Narcóticos y Aplicación de la Ley del Departamento de Estado.
La Embajada de EE.UU. en Guatemala confirmó la visita a través de sus redes sociales. Allison llegó al país para conocer las iniciativas que reciben apoyo estadounidense.
Los programas buscan fortalecer la respuesta ante el narcotráfico. También atienden los ilícitos transfronterizos y otras estructuras delictivas con presencia regional.
La embajada no divulgó la agenda de reuniones del funcionario. Tampoco precisó si la visita derivará en nuevos acuerdos de cooperación.
Uno de los ejes es la agilización de controles fronterizos. El Departamento de Estado difundió imágenes de unidades caninas trabajando en Guatemala.
«El ocultamiento en la carga no funciona», publicó la dependencia estadounidense. Los perros K9 detectan envíos ilícitos antes del despegue de los aviones, según el comunicado.
La embajada sostuvo que, bajo la administración de Donald Trump, ambos países buscan ampliar la cooperación. La meta incluye comercio legítimo, seguridad y estabilidad para Centroamérica.
Hasta finales de agosto de 2026, 32 personas fueron capturadas en Guatemala con fines de extradición a Estados Unidos. Los casos se relacionan con presuntos vínculos al narcotráfico.
Allison es funcionario de carrera del Servicio Exterior Superior. Antes fue coordinador para asuntos de Cuba y consejero político en Buenos Aires.
También dirigió programas antinarcóticos en la Embajada de Bogotá. Su trayectoria incluye misiones en México, España, Irak y El Salvador.
La gira confirma que Washington prioriza el combate al narcotráfico como eje de su política exterior en Centroamérica. Las 32 extradiciones muestran que la cooperación judicial, no la retórica, produce resultados concretos contra el crimen organizado.
Para Guatemala, el respaldo estadounidense representa una oportunidad de fortalecer el estado de derecho y proteger las rutas comerciales legítimas. La administración Trump apuesta por la mano dura frente al narcotráfico como condición para la estabilidad y la inversión en la región.



