ARGENTINA (Pulso) — Esteban Echeverría aprobó una ordenanza. La medida restringe locales grandes de productos importados. El intendente kirchnerista Fernando Gray impulsó la iniciativa. Se aprobó el lunes pasado.
La norma apunta contra los «bazares chinos». Estos comercios ganaron presencia en zonas comerciales del distrito. Venden bazar, regalería, juguetería, librería, cosmética, perfumería y lencería. Sus precios son más bajos que los del comercio tradicional.
El gobierno municipal justificó la medida. Habló de una «repentina apertura de locales de grandes dimensiones». Según el ejecutivo, esto afecta al comercio local. También modifica, dijeron, la dinámica de los centros comerciales.
Monte Grande es el epicentro de la disputa. Allí funcionan al menos nueve bazares similares. Cinco locales se concentran sobre la calle Vicente López. Otros están sobre Alem, cerca de Plaza Mitre y en Boulevard Buenos Aires. El más reciente, Minimall, abrió esta semana.
La ordenanza limita la oferta de productos importados más baratos. Los vecinos pierden alternativas económicas para sus compras cotidianas. El argumento oficial es proteger el «comercio local». Pero la restricción golpea directamente el bolsillo del consumidor.
En tiempos de ajuste fiscal y apertura económica a nivel nacional, la respuesta municipal va en sentido contrario. En lugar de liberar el mercado, un intendente kirchnerista elige cerrar la competencia. El resultado, según los propios datos difundidos: menos oferta, presión al alza sobre precios y menos libertad para que el vecino decida dónde comprar.


