ARGENTINA (Pulso) — Confirmado. Trump respondió a un periodista británico sobre las Malvinas. La pregunta incluía el reclamo argentino y un posible mensaje de Milei sobre el tema.
Trump recordó la guerra de 1982. Dijo que la observó «con mucha atención». Reconoció que el Reino Unido recuperó las islas «con bastante fuerza».
Después cambió el tono. «Es un largo camino. Ese es un gran viaje», dijo sobre la distancia entre Londres y el archipiélago. Añadió: «Así que su país no está bien».
Luego mencionó la operación contra Irán. «No olvides que obtienes un gran porcentaje de tu petróleo del Estrecho de Ormuz y que no estuvieron allí para ayudarme», concluyó. Con esa frase, sugirió que no respaldaría a los británicos ante un reclamo argentino.
Días atrás, en la Casa Blanca, Trump ya había sido consultado sobre si EEUU revisa su posición histórica de neutralidad. Respondió: «Siempre reviso todas las posiciones. Esa es apenas una entre muchas». Según Reuters, esa revisión fue considerada como presión sobre aliados de la OTAN.
Milei profundiza el reclamo argentino. Calificó la causa Malvinas como «la más importante y sagrada» para los argentinos. Insiste en la vía diplomática, sin opción militar.
Londres respondió de forma contundente. Reafirmó su soberanía. Citó la voluntad de los habitantes del archipiélago de seguir siendo territorio británico de ultramar.
Esto es lo que se sabe: no hay cambio formal de política estadounidense. Pero el gesto de Trump reabre un escenario diplomático inédito desde 1982.
El episodio expone una fractura entre aliados históricos. Trump premia la lealtad estratégica, no la costumbre diplomática. Para Buenos Aires, la grieta abierta en la relación Washington-Londres representa una oportunidad concreta para reforzar el reclamo de soberanía sin disparar un solo tiro.



