USA (Pulso) — Un video capturó el momento en que un adulto le puso la zancadilla a un niño de 9 años durante un partido de fútbol juvenil en Racine, Wisconsin, el sábado, según reportó CBS58.
El jugador, con el número 88 y del equipo Case Eagles, corría hacia una anotación cuando el hombre extendió la pierna izquierda y lo hizo tropezar. Ambos cayeron al suelo y los árbitros detuvieron el juego.
La policía de Mount Pleasant identificó al sospechoso como un hombre de 41 años que «se molestó por una jugada» y salió al campo. Huyó del lugar, pero recibió una citación por conducta desordenada después de admitir lo ocurrido durante un control de tránsito.
Channing Schultz, entrenador de los Eagles, calificó el hecho como «el acto más cobarde que he visto». Dijo a WISN que el niño está bien, pero advirtió: «Su pierna pudo haberse roto. Su tibia pudo haberse roto».
Un oficial del equipo Colts confirmó a CBS que el hombre fue vetado de asistir a los partidos por «el resto de la temporada». Schultz pidió un veto permanente.
La policía no ha identificado públicamente al sospechoso. En redes sociales, varios usuarios calificaron la sanción de leve. «Agredió a un niño, deberían presentar cargos por agresión, intento de agresión, poner en riesgo la seguridad. Esta es una acusación débil», escribió un usuario bajo la publicación policial.
Otros padres presentes en el partido expresaron su indignación. «Hay miedo jugando así, y en el deporte juvenil debería ser diversión, no debería haber miedo», dijo una mujer a WISN.
El caso reabre el debate sobre el límite entre la pasión deportiva y la responsabilidad individual. Cuando un adulto interviene físicamente contra un menor en una cancha, la pregunta no es solo penal sino de principio: qué consecuencia proporcional exige ese acto y quién la define, más allá de la indignación viral.



