JORDANIA (Pulso) — Confirmado. Jordania activó sus defensas aéreas ante una nueva ofensiva iraní. El objetivo: una base estadounidense en el sur del reino.
Las fuerzas armadas jordanas destruyeron 10 de los 13 misiles balísticos lanzados desde Irán. Los otros tres cayeron en zonas remotas. No hubo muertos ni heridos, según el reporte militar.
La operación llegó después de que Washington atacara instalaciones iraníes en la costa sur del país. La Guardia Revolucionaria Islámica confirmó que inició una represalia contra objetivos estadounidenses en Medio Oriente.
Entre los blancos figuró «Camp Titin», una instalación usada por fuerzas de EEUU cerca del golfo de Aqaba y la frontera con Arabia Saudita. La elección de un objetivo en Jordania presiona a Amán, aliado estrecho de Washington.
Equipos militares fueron desplegados para inspeccionar los restos de los proyectiles. Las autoridades pidieron a la población no acercarse a objetos desconocidos ni tocarlos.
Teherán aseguró haber ejecutado otras operaciones contra intereses militares de EEUU en la región. Washington defendió sus ataques como respuesta a amenazas contra sus tropas y a los riesgos para la navegación en el Estrecho de Ormuz, corredor clave para el transporte mundial de petróleo.
No es la primera vez. En julio, Jordania ya había interceptado decenas de drones y proyectiles iraníes durante la guerra regional.
La escalada confirma un patrón: el régimen de Teherán golpea también a los aliados de Washington, no solo a Estados Unidos. Cada misil sobre el Estrecho de Ormuz amenaza con encarecer el petróleo y golpear el bolsillo del consumidor global.
Jordania, socio militar de EEUU, paga el costo de la cooperación con Occidente. Sus defensas evitaron una tragedia esta vez. La pregunta es cuánto tiempo puede sostenerse esa cooperación sin un respaldo más firme de Washington.


