Confirmado. Investigadores del MIT desarrollaron una técnica para conservar células CAR-T con azúcares anticongelantes y mínimo DMSO. El trabajo fue publicado en Trends in Biotechnology.
La investigación la lideró Ana Jaklenec, del Koch Institute for Integrative Cancer Research del MIT. Robert Langer, profesor del mismo instituto, codirigió el estudio. Los autores principales fueron los posdoctorados Amy Lee y Khanh Tran.
El problema actual es claro. Según MIT News, apenas cerca del 5% de los hospitales de Estados Unidos puede generar y administrar células CAR-T. La mayoría se fabrica en instalaciones centralizadas, se congela y se envía a larga distancia.
El DMSO —crioprotector estándar— debe eliminarse antes de la transfusión. Ese paso requiere capacidad técnica que muchos hospitales no tienen. También puede dañar las propias células y reducir su eficacia.
El equipo utilizó trehalosa y sacarosa, dos azúcares ya conocidos por proteger células a bajas temperaturas. Los introdujeron mediante electroporación: una corriente eléctrica abre poros transitorios en la membrana celular y permite el paso de las moléculas.
Los resultados mostraron mayores tasas de supervivencia celular tras la congelación. En modelos de ratón, las células preservadas con el nuevo método trataron linfoma no Hodgkin y glioblastoma con mayor eficacia que el método estándar.
Lee afirmó, según el portal del MIT, que la estrategia «puede mejorar de forma real la accesibilidad de las terapias celulares porque no hace falta eliminar los crioprotectores». Tran señaló que los métodos de preservación para bioterapias vivas «han tenido poca innovación».
El equipo también probó la técnica en células madre de tejido conectivo, con resultados similares.
Esto es lo que se sabe.
La innovación apunta a un cuello de botella real: la concentración de esta terapia en pocos centros encarece el acceso y limita la competencia en el mercado de oncología avanzada. Si la técnica escala fuera del laboratorio, la libre empresa médica gana terreno frente a la dependencia de infraestructura centralizada. El principio en juego es simple: más opciones para más pacientes, sin intermediarios obligatorios.



