Caracas. José Ignacio Moreno León publicó este lunes un análisis en el que define un Nuevo Sistema Nacional Electoral como «la partida de nacimiento de una nueva democracia» venezolana.
Según el documento, Venezuela transita un programa de tres etapas conducido por el Gobierno de Estados Unidos: estabilización, recuperación institucional y transición política. Seis meses han transcurrido desde el inicio, con resultados que, según Moreno León, «han sido objeto de importantes cuestionamientos» en el ámbito económico.
El autor identifica cinco pilares para ese nuevo sistema. Primero: un Consejo Nacional Electoral «verdaderamente independiente, profesional y completamente autónomo del Gobierno y de cualquier partido político». Segundo: un Registro Electoral «íntegro, actualizado y auditable». Tercero: sufragio universal sin inhabilitaciones discrecionales. Cuarto: prohibición efectiva del uso del aparato estatal y recursos públicos en campaña. Quinto: escrutinio verificable con actas públicas, cadena de custodia y auditorías independientes.
Moreno León advierte que la liberación de presos políticos, la recuperación de libertades y la reconstrucción del Poder Judicial son condiciones «indispensables, pero no suficientes». Sin reforma electoral estructural, señala, «todo ese esfuerzo perdería buena parte de su significado».
El análisis concluye que Venezuela «necesita nuevas reglas para que ninguna elección futura pueda volver a ser secuestrada por el poder político».
Desde Pulso Global, el argumento de Moreno León apunta al núcleo del problema: sin reglas claras e independientes, el voto es un ritual vacío. La experiencia venezolana demuestra que el aparato estatal capturado convierte cada elección en una formalidad. Lo que está en juego no es solo un calendario electoral, sino la posibilidad real de que la inversión, la propiedad privada y la libre empresa tengan un marco jurídico estable sobre el cual reconstruirse. Sin ese piso institucional, ninguna recuperación económica será sostenible.


