MEXICO (Pulso) — Cuernavaca, Morelos. Los presidentes de las Conferencias Episcopales de México, Estados Unidos y Canadá se reunieron por primera vez en la historia. El encuentro ocurrió en Cuernavaca.
El obispo Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, ofreció el Ángelus por las personas desaparecidas. Citó una cifra oficial: «tenemos 135 mil desaparecidos en México», dijo.
Castro Castro advirtió que México enfrenta «violencia, demagogia, corrupción». También mencionó soledad, materialismo y familias heridas. Habló ante los obispos Daniel Flores, de Brownsville; Óscar Cantú, de California; y Pierre Goudreault, de Canadá.
El tema central del encuentro es la migración. Los prelados analizarán la movilidad humana entre los tres países. Castro Castro pidió que las fronteras políticas no se conviertan en barreras para la fraternidad.
Óscar Cantú, presidente del Subcomité de Asuntos Hispanos de la Conferencia de Obispos Católicos de EU, llamó a la Iglesia a hablar «con una sola voz». Pidió defender «la dignidad del ser humano, especialmente de los pobres y de los inmigrantes».
Castro Castro expresó su confianza en que la reunión genere «acciones conjuntas» desde la responsabilidad pastoral, más allá del intercambio de ideas.
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La cifra que abrió el encuentro pesa más que cualquier discurso trinacional: 135 mil desaparecidos son 135 mil fallas del Estado mexicano en su función más básica, garantizar la vida y la seguridad de sus ciudadanos. Ninguna jornada de oración sustituye a un sistema de justicia que funcione.
Que una jerarquía eclesiástica, y no las autoridades civiles, ponga el número sobre la mesa frente a obispos extranjeros dice algo sobre el estado del debate público interno. El problema no es la migración que preocupa a Washington y Ottawa; es la violencia que expulsa a los mexicanos de su propio territorio.



