NICARAGUA (Pulso) — Confirmado. Daniel Ortega desafió este miércoles las presiones de Estados Unidos. "Ni su gobierno ni el ejército se venden ni se rinden", afirmó.
El mensaje llegó durante el acto por el 47 aniversario del ejército nicaragüense. Ortega habló de una "fortaleza que viene de Dios" frente a "amenazas externas".
Horas antes, Washington pidió a sus socios cortar vínculos comerciales con Nicaragua. La petición se conoció tras la aprobación, el martes, de una reforma constitucional en primera legislatura.
El texto excluye de cargos de elección popular a los calificados como "traidores a la patria". También amplía a siete años el mandato presidencial, según la reforma impulsada por Ortega y Rosario Murillo.
El jefe del ejército, Julio César Avilés, respaldó públicamente la medida. "Aquí estamos los soldados de la patria siempre leales", dijo, y calificó de "vendepatrias" a los críticos.
La reforma necesita una segunda aprobación. Deberá pasar por la próxima Asamblea Nacional, que sesiona del 9 de enero al 15 de diciembre de 2027. Ortega adelantó que el proceso continuará el 18 de enero.
En su discurso, Ortega mencionó abril de 2018. Recordó las protestas contra su gobierno por reformas a la seguridad social, que derivaron en exigencias de renuncia.
Esto es lo que se sabe hasta ahora. En desarrollo.
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La secuencia es clara: presión externa por un lado, blindaje institucional por el otro. Una reforma que extiende el poder presidencial y veta opositores bajo etiquetas políticas no fortalece el estado de derecho; lo erosiona.
El respaldo abierto del ejército a una reforma constitucional confirma la fusión entre poder militar y proyecto político personal. Para los socios comerciales que Washington pide alejar, el mensaje es de riesgo jurídico creciente, no de estabilidad para hacer negocios.



