USA (Pulso) — Dan Snyder vendió los Washington Commanders a Josh Harris en julio de 2023 por 6.050 millones de dólares. La venta llegó tras investigaciones del Congreso, del estado y de la NFL. Esas pesquisas documentaron cultura laboral tóxica, acoso sexual e irregularidades financieras bajo su gestión, según las fuentes.
Desde entonces, Snyder vive en Londres con su esposa Tanya. Se mudó antes de que la venta se completara.
«Habla de un tipo que se volvió invisible», dijo un ex asociado de Snyder a Front Office Sports. Un segundo ex asociado fue más directo: «Nunca volverá. En Londres no lo molestan. Solo lo dejan estar allá».
Un ex empleado del equipo describió el silencio dentro de la liga. «La liga simplemente siguió adelante», dijo. «Mencionas ese nombre y la gente responde: ¿Quién? Nah, olvídalo».
Un alto funcionario de una franquicia de la NFL confirmó el corte de comunicación. «No creo que nadie esté en contacto con él sobre nada», declaró. «Nadie en la NFL le habla».
Según Bloomberg, Snyder gastó más de 67 millones de dólares en una residencia en un desarrollo de lujo en el centro de Londres. Su yate de 305 pies, el Lady S, navegó por el Reino Unido y partes de Europa continental, según el mismo reporte.
Bloomberg también informó que Snyder UK Investments asignó capital a Apollo Global Management como parte de apuestas en mercados privados.
En enero de 2025, ESPN reportó que Snyder exploraba una inversión en un equipo de la Premier League. No existe registro público de que haya concretado esa compra. «Lo único en lo que volvería a invertir sería en fútbol europeo», dijo un segundo ex asociado.
Snyder adquirió los Commanders en 1999.
El caso ilustra un patrón conocido: fortunas construidas sobre activos regulados —una franquicia de la NFL— pueden evaporarse institucionalmente cuando el aparato político y mediático se activa. Snyder salió con miles de millones. Pero salió. La pregunta que queda es si el precio reputacional, y no solo el regulatorio, es hoy el verdadero límite para los propietarios de grandes ligas. Para los defensores del libre mercado, la respuesta importa: el mercado castigó a Snyder antes que cualquier tribunal.



