VENEZUELA (Pulso) — Donald Trump afirmó que Estados Unidos alcanzó un acuerdo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. Según el mandatario, EU controlará más de 65.000 millones de barriles de petróleo «a través de una asociación con empresas privadas».
La nueva empresa tendría una concesión de 100 años sobre 17 campos petroleros. Sería el segundo mayor tenedor corporativo de reservas probadas, solo detrás de Saudi Aramco, según un funcionario estadounidense citado por Bloomberg. Se conocen pocos detalles adicionales del plan.
Chevron y otras petroleras de EU negocian, por separado, ampliar sus operaciones en Venezuela. Alejandro Betancourt, magnate petrolero venezolano y ahora intermediario clave entre Washington y Caracas, negocia una asociación con el Departamento de Defensa de EU.
El anuncio de la nueva empresa llega casi ocho meses después de que fuerzas especiales de EU capturaran a Nicolás Maduro, predecesor de Rodríguez. Poco después de esa captura, Trump presentó lo que llamó la Doctrina Donroe, versión del siglo XXI de la Doctrina Monroe.
Analistas y académicos recuerdan la era de neocolonialismo del siglo XX en América Latina, que derivó en golpes de Estado y expropiaciones. Venezuela nacionalizó activos de ExxonMobil y ConocoPhillips durante la década de 2000. Chevron fue la única petrolera de EU que mantuvo presencia en el país.
«Si yo fuera un inversionista en Venezuela en este momento, me preguntaría si en el futuro habrá un gobierno que desconozca los contratos», dijo Francisco Rodríguez, economista venezolano de la Universidad de Denver. Trump sostiene que la inversión privada reduciría los precios de la gasolina en EU.
El historial venezolano de nacionalizaciones es el antecedente que pesa sobre cualquier inversionista hoy. Para Pulso Global, la clave no está en las etiquetas de «colonialismo» que agitan algunos académicos, sino en si Washington logra blindar estos contratos del riesgo político que ya hundió inversiones pasadas en la región.



