CANADA (Pulso) — Confirmado. El movimiento separatista de Alberta ganó visibilidad el 29 de agosto. Una concentración se realizó frente a la Legislatura provincial en Edmonton.
La organizó el «Proyecto de Prosperidad de Alberta». Coincidió con el aniversario de la creación de la provincia en 1905.
Mitch Sylvestre, uno de los organizadores, habló ante la multitud. «Ottawa está poniendo los codos para protegerse de nosotros», afirmó. Argumentó que la dinámica debería ser inversa.
Para el movimiento, Alberta tiene recursos suficientes para decidir sola. Recursos económicos, naturales y humanos, según sus defensores.
Hubo también momentos de oración durante el acto. Pastores pidieron sabiduría para los líderes separatistas.
En desarrollo. El 19 de octubre los albertanos votarán diez preguntas. Una de ellas es clave: si el gobierno provincial debe iniciar el proceso legal hacia un referéndum vinculante de separación.
Esta votación de octubre no define la independencia por sí sola. Pero un resultado favorable habilitaría formalmente ese camino.
Otras preguntas tocan inmigración, nombramientos judiciales y jurisdicción provincial. Todas apuntan al mismo eje: quién decide sobre Alberta.
No todo es unánime. Naheed Nenshi, líder del NDP provincial, encabezó el mismo día un acto a favor de permanecer en Canadá, en Calgary.
Según Nenshi, su campaña realizará trece concentraciones más antes del referéndum. Advirtió que, en plena guerra comercial, Alberta necesita unidad con el resto del país.
Los separatistas leen la situación al revés. Para ellos, la tensión con Ottawa es la prueba de que el pacto federal debe replantearse.
Esto es lo que se sabe: el debate ya no es marginal. Se instala como eje central de la política provincial antes de octubre.
El choque expone algo mayor que Alberta. Es la vieja tensión entre poder central y autonomía local, entre Ottawa y quienes generan la riqueza en el terreno. Un electorado movilizado, más allá del resultado final, ya cambió los términos de la discusión.


