ARGENTINA (Pulso) — El ministro de Economía, Luis Caputo, habló con LA NACION tras la cumbre del G-20 en Asheville, Carolina del Norte. Calificó de «buenísima» su reunión con el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent.
Confirmado: Caputo aseguró que ni el Tesoro estadounidense ni el FMI muestran inquietud por la economía argentina. «Realmente ellos no tienen ninguna preocupación. En Estados Unidos son mucho más optimistas, desde el Tesoro y el Fondo», dijo.
Según el ministro, tampoco recibió preguntas sobre la morosidad crediticia, que volvió a subir en julio. «No, cero. Ni siquiera una pregunta», afirmó, mencionando a la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, y al funcionario del organismo Dan Katz.
Caputo también dijo que el Gobierno cumplirá «sin problemas» las metas fiscales de la próxima revisión del acuerdo con el Fondo. Sostuvo que la recaudación «está levantando» en los últimos dos meses y que, si se incluyen ventas de activos, el superávit se sobrecumpliría.
El funcionario expresó confianza en que un eventual traspié del Partido Republicano en las próximas elecciones de medio término no debilitará el respaldo de la administración de Donald Trump al gobierno argentino. «El compromiso que tienen con nosotros es muy alto», remarcó.
Esto es lo que se sabe: según Caputo, la principal preocupación no está en Washington sino en el mercado local, donde la inquietud «número uno» es la reelección del Presidente.
El respaldo de Washington y del FMI, mientras el ajuste fiscal sigue su curso, es la lectura que el Gobierno quiere proyectar hacia el mercado. Que la city porteña mire más la política doméstica que las cuentas públicas confirma que el plan económico, para el establishment financiero internacional, ya dejó de ser la duda central.



