MEXICO (Pulso) — México ha invertido al menos 70 mil millones de pesos desde 2019 en el Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec (CIIT), según el reporte. El dinero público financió más de 800 kilómetros de vías ferroviarias rehabilitadas, modernización portuaria y compra de terrenos industriales.
El proyecto busca conectar el Golfo de México con el Pacífico mediante un enlace ferroviario de 308 kilómetros. La meta oficial: movilizar 1.4 millones de contenedores al año para 2035.
Esa cifra es apenas una fracción de los casi 20 millones de contenedores que hoy cruzan el Canal de Panamá cada año, según el texto. El corredor mexicano aún depende de cargas tradicionales como petróleo y químicos.
Funcionarios señalan ventajas de tiempo: el «canal seco» tarda siete horas por ferrocarril, y el trayecto completo puerto a puerto, 24 horas. Panamá toma entre ocho y 10 horas de tránsito, aunque las filas por sequía han sumado hasta tres semanas de espera.
«México intenta finalmente hacer realidad un sueño logístico que se remonta a más de un siglo», afirmó Marco Cancino, especialista en infraestructura de Inteligencia Pública. Pero advirtió: «Hasta ahora, hay serias dudas de que pueda lograrse».
Coatzacoalcos, sede del proyecto, muestra signos de deterioro: edificios descuidados, negocios cerrados, un aeropuerto con una sola sala de espera. Más de la mitad de la población del sur del país vive en pobreza, según el reporte.
Alejandra García Velásquez, gerente del corredor, reconoció que consolidarlo «tomará un poco más de tiempo».
Siete años y decenas de miles de millones de pesos después, el corredor sigue sin demostrar que puede atraer la carga que promete. El gobierno apuesta recursos del contribuyente a un proyecto cuya viabilidad, según especialistas independientes, todavía está en duda. La pregunta de fondo no es geográfica sino de incentivos: sin inversión privada real y reglas claras de propiedad, ningún gasto estatal garantiza que los fabricantes lleguen.



