MEXICO (Pulso) — El fallo preliminar de la investigación antidumping contra la carne de cerdo estadounidense sigue pendiente. Debió conocerse en mayo pasado, dijo José Luis Pérez, presidente de OPORMEX.
Desde mediados de diciembre, el gobierno mexicano analiza si el cárnico llega por debajo del precio real. «Los precios de las importaciones de 2024 y 2025 fueron 32% menores a los precios de comercialización de la carne mexicana», explicó Pérez.
Según Pérez, el retraso se debe a que la Secretaría de Economía concentra su atención en el T-MEC. «El tema del T-MEC les ha quitado tiempo para dedicarle a este asunto particular», dijo. «Eso no elimina la urgencia que tenemos.»
El 15 de diciembre, el Diario Oficial de la Federación publicó el inicio del procedimiento antidumping y antisubvención sobre pierna y espaldilla de cerdo de Estados Unidos. La UPCI señaló un incremento de importaciones totales, sobre todo desde ese país, que participa con 86% del cárnico que entra a México.
Durante el periodo analizado, dijo la UPCI en diciembre del año pasado, los precios investigados estuvieron por debajo del precio promedio de ventas al mercado interno. Los márgenes de subvaloración promediaron 32% frente a Estados Unidos y 4% frente a otros orígenes.
Pérez también cuestionó el cupo de importación de 2026: entrarán 51 mil toneladas de cerdo, sobre todo de carne brasileña. OPORMEX espera que el próximo año ese monto baje a la mitad.
Esa oferta «sobrada», dijo Pérez, presiona los precios al productor, pero no al consumidor. «Al consumidor le cuesta igual que siempre o más caro», afirmó, pese a que la paridad peso-dólar debería abaratar costos.
El caso expone dos fallas distintas. Primero, la lentitud de la burocracia estatal para resolver certeza jurídica a productores y comerciantes. Segundo, la distorsión que generan los cupos de importación: bajan precios al productor nacional sin trasladar beneficio alguno al consumidor final, mientras los márgenes se quedan en la cadena de intermediación.



