ARGENTINA (Pulso) — Estados Unidos anunció un cupo temporal de importación de carne vacuna magra sin aranceles por 300.000 toneladas. El objetivo, según la proclamación presidencial, es aumentar la oferta para carne molida y contener precios al consumidor.
La medida entra en vigor el 1° de septiembre de 2026 y dura 90 días, en tres tramos de 100.000 toneladas bajo el criterio «primero llegado, primero servido». Los cortes deberán venderse con un descuento aproximado del 25% respecto de los valores habituales.
Argentina queda excluida porque ya cuenta con cupo propio: 20.000 toneladas por tratado comercial y otras 80.000 habilitadas por la administración Trump en tramos trimestrales de 20.000 toneladas. Según la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), al 31 de julio Argentina había certificado 61.050 toneladas, el 61% de su cupo total.
Entre enero y julio, Argentina exportó 67.118 toneladas a EE.UU., un 202,6% más que en el mismo período de 2025. Estados Unidos pasó a representar el 17% de las exportaciones totales argentinas, frente al 6% de un año atrás.
Brasil, en cambio, no accede a un cupo tan amplio como el argentino: comparte con Paraguay un contingente para terceros países de apenas 52.000 toneladas, casi agotado en los primeros meses del año. La nueva ventana de «otros países o áreas» le da a Brasil una vía adicional que Argentina, por tener cuota específica, no puede usar.
La apertura llega en un momento crítico para Brasilia: agotó su cupo anual de 1.106.000 toneladas bajo el régimen de salvaguardia con China, lo que lo expone a un arancel de casi el 76,5% en ese mercado. También enfrenta observaciones de la Unión Europea sobre controles antimicrobianos en su ganadería.
El resultado es una paradoja para la Casa Blanca: el aliado regional de Washington, Argentina, queda al margen de la nueva ventana mientras Brasil, gobernado por Lula y en tensión con Trump, encuentra una salida comercial inesperada. La política de cupos, diseñada para contener precios internos en EE.UU., termina redistribuyendo oportunidades de mercado sin atender la relación bilateral ni el mérito exportador ya demostrado por Argentina, cuyo envío a EE.UU. se triplicó en un año.



